(Y no levantarse enseguida). Era libre, y aun así se sentía encerrada. El encierro empezó a asfixiarla. Primero culpó al trabajo. Después, la casa. Sí, era la casa: Tiene pocas ventanas, o son demasiado pequeñas; falta contacto con el verde y el cielo. Hasta que... Un día, desapareció la puerta. Ahí sí que tuvo que "frenar las maquinitas", y ocuparse. Qué perverso, se dijo, al descubrir que el encierro estaba dentro. En ese incesante desoír y reprimir a su alma, fue ella quien casi desaparece. Dijo Mahatma Gandhi: « Creer en algo y no vivirlo es deshonesto » Dijo Eladia Blázquez: " Hay tantas maneras de no ser, Tanta conciencia sin saber Adormecida Merecer la vida no es callar y consentir, ¡Es una virtud, es dignidad! Y es la actitud de identidad ¡más definida!" Dibujó Quino: ¿Honramos nuestra ...